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Peggy Sue tiene un sentido del drama muy desarrollado, en este mismo blog hay algún post que releo y se me ponen los vellos como escarpias!; pienso, ¡chica si pareces una mala copia de Corín Tellado1; yo puedo dramear (drameo, drameo) fácilmente, oye me das un tema candente en mi corazón y me puedo poner rosa melosa en un pliqui. Pienso que la culpa de todo la tiene la cultura (o no cultura) audiovisual que he recibido, de niña me tragué enterita la primera novela rosa: Los ricos también lloran, y aquello me hizo más daño del que yo nunca pude imaginar. Del "Luís Alfredo mi amor, tengo en mi vientre el germen de tu amor y en mi alma el de tu desprecio" a lo que yo puedo parir en 0,8 segundos, no va nada. Pero los mejores dramas escritos de Peggy no están aquí, se han parido en un emilio, se han convertido en 0 y 1 (dramáticos) y se han reconvertido en letras sangrantes en la bandeja de entrada de algún ex amor. Con la distancia que da el tiempo pasado y pisado, los releo y me meo en las bragas de la risa; pero también un poco en la retina. |
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